¿Quieres conocer a grandes figuras del Siglo de Oro Español?
Entonces, este blog os gustará ya que vamos a dar un repaso sobre las grandes figuras literarias que hicieron de los siglos XVI y XVII inolvidables para el mundo de las letras españolas.

miércoles, 5 de marzo de 2014

Fray Luis de León (1527-1591)

Nació en Cuenca y descendía de una familia de judíos conversos. Fue  fraile agustino y catedrático de la Universidad de Salamanca. Participó en las disputas universitarias lo que le ocasionó una denuncia ante la Inquisición acusado de traducir “El Cantar de los Cantares” al castellano y comentar en sus clases la Biblia en hebreo. Estuvo en la cárcel y allí compuso algunos poemas.
ESTILO:
Es plenamente renacentista: clara y sencilla: Sin embargo, además de la naturalidad, piensa que la selección cuidadosa del vocabulario, la armonía y la elegancia, aumentan la belleza de los textos literarios. Son frecuentes en sus poemas el hipérbaton, el epíteto, las personificaciones y los encabalgamientos.
POEMA: “Epitafio al túmulo del príncipe don Carlos”
Aquí yacen de Carlos los despojos:                                                                                                   la parte principal volvióse al cielo,                                                                                                     con ella fue el valor; quedóle al suelo                                                                                               miedo en el corazón, llanto en los ojos.

El autor pretende mostrar que aquí yacen los huesos de Carlos mientras que el alma ha ascendido al cielo y con ella el valor, quedándose en la tumba el miedo y el llanto.

Gutierre de Cetina (1520-1557)

Nació en Sevilla. Perteneció a la nobleza y realizó actividades militares. Y fue como soldado que se trasladó a Italia, país en el que se encontró con la poesía de Petrarca, experiencia que lo enriqueció considerablemente como escritor. 
Firmando como Vandalio, escribió un cancionero dedicado a una mujer cuya belleza lo cautivaba, en el que figura un madrigal que ha trascendido espacio y tiempo, el cual hace alusión a sus ojos claros y serenos.
ESTILO:

Cetina adoptó las formas poéticas italianas que, en él, alcanzan destacadas dimensiones.

Se destaca la presencia de la polirritmia y cómo se mezclan los ritmos endecasilábicos, con ciertos efectos estilísticos 
En su realidad poemática, Cetina no comunica sus sentimientos en forma 
directa, sino ajustándose a códigos preestablecidos.

Cetina se caracteriza básicamente por el tema del amor; sobre todo el amor como constante sufrimiento, y éste será tan imperecedero como su causa. 
La ausencia, común en la lírica renacentista.
Su lamento, por lo que vive en el presente, respecto de su felicidad en el pasado. El tema del bien perdido, es uno de los principales ejes en su poesía. 
El recelo, el temor; cuando afirma que la inseguridad lo mantiene temeroso.
La muerte por amor.
Falta de desahogo en el hablar: el silencio impuesto.

POEMA:

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿Por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos,
más bellos parecéis a aquél que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!

Ojos claros, serenos,
¡Ya que así me miráis, miradme al menos!


La poesía cancioneril dejó sus huellas, como se puede observar en los versos octosílabos del poema: “Ojos claros y serenos”, que le dieron mayor fama y le hicieron partitura para ser interpretado en vihuela.

Este madrigal ha sido una de las composiciones de más valor significativo en cuanto a su contenido y belleza, hecho por el cual pasó a la posterioridad.

Juan de Salinas (1559-1643)

Nació en Sevilla. Es considerado un poeta indispensable del siglo XVI.
Pese a que nació en Sevilla, pasó muchos años de su vida lejos de su tierra. Primero fue a estudiar a Salamanca, donde desarrolló conocimientos en el campo eclesiástico; posteriormente estuvo en Italia, donde concluyó sus estudios y se ordenó sacerdote; más tarde fue enviado a Segovia y, recién entonces, regresó a Sevilla para no volver a marcharse más.
Dedicó toda su vida a la literatura, pasión que supo compaginar perfectamente con sus labores de clérigo. En su poesía puede distinguirse una inclinación hacia la poesía del Renacimiento y una clara influencia del movimiento cuyo precursor fue Baltasar Gracián, el conceptismo.
 
ESTILO:
En las obras de Salinas se puede hallar a un autor comprometido con su tierra y sobre todo con las palabras, donde cada término parece haber sido escogido con total detenimiento para entregar una poesía limpia y auténtica.

POEMA:
El que eligió en el jardín
el jazmín, no fue discreto,
que no 
tiene olor perfecto
si se marchita el jazmín.
Mas la rosa hasta su fin,
porque aun su morir se alabe,
tiene olor más dulce y suave,
fragancia más olorosa:
luego mejor es la rosa
y el jazmín menos suave.

Tú, que rosa y jazmín ves,
eliges la pompa breve
del jazmín, fragante nieve,
que un soplo al céfiro es;
mas conociendo después
la altiva lisonja hermosa
de la rosa, cuidadosa
la antepondrás en tu amor;
que es el jazmín poca flor,
mucha fragancia la rosa.



El autor recrimina a aquel que escoge el jazmín aún sabiendo que su olor se marchita antes que el de una rosa. Pero espera que teniendo delante a las dos, y sabiendo que la fragancia de la rosa es más duradera, elija ésta antes que el jazmín.

Francisco Suárez (1548-1617)

 Nació en Granada, cursó estudios de Derecho canónico en Salamanca. Fue profesor en Ávila, Segovia y Valladolid y en el Colegio Romano. Ocupó la cátedra de teología de la Universidad de Coímbra, Portugal. 
Seguidor de la filosofía de santo Tomás de Aquino. Fue un excelente analista del pensamiento doctrinal jesuita y sus tratados resuelven por primera vez el problema de la naturaleza escolástica de la teología, la metafísica y el Derecho.


ESTILO:


Sus escritos se caracterizan por la profundidad, penetración y claridad de expresión, y atestiguan el excepcional conocimiento de los Padres de parte del autor, y de los escritores heréticos así como de los eclesiásticos.
POEMA: “M”
“M” de Mamá, “M” de Maestra.                                                                                                                  “M” de mamar, “M” de muestra.
De la primera mamé mi esencia,                                                                                                               la segunda me mostró la ciencia.
Por las dos, “M” aquí.                                                                                                                               A las dos… ¡GRACIAS MIL!

El autor agradece a su madre que le diera la vida y su alma y, a su maestra que le enseña la practicidad de la vida.

Baltasar Gracián (1601-1658)

Nación en Zaragoza. Ingresó en la Compañía de Jesús y estudió Teología y Filosofía y Letras en Toledo, Tarragona, Calatayud y Zaragoza. Se ordenó sacerdote en 1636. Fue profesor en varias ciudades de España. Con ayuda de mecenas publica sus primeros libros. Comienza a tener desavenencias y discrepancias con su Orden religiosa, al no pedir permiso para publicar sus obras. Finalmente, se le prohíbe escribir y enseñar por su reincidencia.

ESTILO:

Su obra es filosófica, didáctica y moral. Comprendió sobre la manera de escribir correctamente según la poética barroca, conceptista. Defiende la importancia del concepto, de la concentración del pensamiento, del mundo de las ideas, frente al adorno, lo prolijo o lo puramente estético. Sus textos son sintéticos. Renueva la prosa en español: las estructuras paralelísticas, antítesis y contrastes, metáforas y alegorías, polisemias y otros recursos conceptuales.

POEMA:
 
pero más triste debe ser no tener enemigos, 
porque quien enemigos no tenga, señal de que 
no tiene: ni talento que haga sombra, ni valor que le teman, 
ni honra que le murmuren, ni bienes que le codicien, 
ni cosa buena que le envidien. 


El autor muestra es en este poema el valor que tienen los amigos, desde dos puntos de vista: el lado positivo y negativo. 

Tirso de Molina(1584-1648)

Fray Gabriel Téllez, como realmente se llamaba Tirso de Molina, nació en Madrid. Profesó en religión en 1601 y tras pasar por varios monasterios volvió a Madrid, donde se dedicó a la escritura de obras teatrales, por lo que fue amonestado por su orden, al considerar que esa ocupación era indigna de un sacerdote. Murió en Soria.

ESTILO:


El estilo de sus obras es abiertamente conceptista, muy jugador del vocablo, y en sus últimas obras algo culteranas, pero siempre sobre fondo conceptista.
Se puede decir que sus obras enseñaban deleitando, se manifiestan varios aspectos: preocupaciones morales y sociales, desarrollo de un estilo elaborado con simetrías y paralelismos, y un mayor empleo de imágenes


POEMA:
De la vida es un traslado 
sustento de los discretos,
dama del entendimiento,
de los sentidos banquete,
de los gustos ramillete,
esfera del pensamiento,
olvido de los agravios,
manjar de diversos precios,
que mata de hambre a los necios
y satisface a los sabios.

La vida está llena de sensaciones que deleitan a nuestros sentidos, que satisface y hace disfrutar a los sabios mientras que los necios no saben vivir de ella.




Luis de Góngora (1561-1627)

Nació en Córdoba y estudio en la universidad de Salamanca. Recibió órdenes religiosas y en su juventud ya era famoso puesto que Cervantes habla de él cuando Góngora solo tiene 24 años. A diferencia de la mayoría de sus contemporáneos, en Góngora, ni la religión ni el amor ocupan un lugar importante en su vida o en su poesía. Le domina un solo sentimiento, la belleza, pues el amor y la naturaleza, asuntos de los que trató con perfecto dominio, más que sentimientos en él aparecen como pretextos para la creación poética. Al final de su vida, agobiado por las deudas, se traslada a Córdoba, donde muere.
 ESTILO:

Góngora es el creador de un nuevo lenguaje poético y elitista, hermoso y difícil, que eleva a categoría culta palabras y temas hasta entonces destinados a la poesía popular.
En sus poemas cortos utiliza recursos estilísticos del culteranismo: imágenes, cultismos, hipérboles e hipérbatos. Aparecen también recursos del conceptismo: juegos de palabras, antítesis y paradojas muy frecuentes en su poesía satírica.
Crea un lenguaje rico y sensorial que tiene como finalidad resaltar la belleza de las cosas. Esto lo consigue gracias a la acumulación de recursos estilísticos: metáforas, cultismos, latinismos, perífrasis y alusiones mitológicas.


POEMA:

Al Duque de Béjar

Pasos de un peregrino son, errante,
Cuantos me dictó versos dulce Musa
En soledad confusa,
Perdidos 
unos, otros inspirados.

¡O tú que de venablos impedido
Muros de abeto, almenas de diamante,
Bates los montes que de nieve armados
Gigantes de cristal los teme el cielo,
Donde el cuerno, del eco repetido,
Fieras te expone, que  al teñido suelo,
Muertas, pidiendo términos disformes

Espumoso coral le dan al Tormes!:

Arrima a un frexno el frexno, cuyo acero,
Sangre sudando, en tiempo hará breve
Purpurear la nieve;
Y, en cuanto da el solícito montero,
Al duro robre, al pino levantado
Émulos vividores de las peñas
Las formidables señas
Del oso que aun besaba, atravesado,
La asta de tu luciente jabalina,
O lo sagrado supla de la encina
Lo Augusto del dosel, o de la fuente
La alta cenefa, lo majestuoso
Del sitïal a tu Deidad debido
,
¡O Duque esclarecido!
Templa en sus ondas tu fatiga ardiente,
Y, entregados tus miembros al reposo
Sobre el de grama césped, no desnudo,
Déjate un rato hallar del pie acertado
Que sus errantes pasos ha votado
A la real cadena de tu escudo.

Honre suave, generoso nudo,
Libertad, de Fortuna perseguida;
Que, a tu piedad Euterpe agradecida,
Su canoro dará dulce instrumento,
Cuando la Fama no su trompa al viento.

De este ambicioso poema, Góngora solo concluyó la «dedicatoria al Duque de Béjar» y las dos primeras Soledades, de las cuales dejó inconclusa la segunda.
Era la primera vez que se utilizaba el género lírico para un poema tan extenso, pues no tiene desarrollo narrativo ni ecfrástico.
Este argumento, inspirado en el episodio de Nausícaa de la Odisea, Góngora se dedica a dibujar una pequeña descripción de la naturaleza, plagada de alusiones mitológicas y metáforas amplificativas, con el propósito de halagar los sentidos y hallar la belleza en todo objeto en el que fije su pluma.

Describe paisajes arcádicos, en una línea de inspiración neoplatónica, donde los objetos son espléndidos y la vida, un retiro ideal